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República Dominicana – Ante la resistencia antimicrobiana, un cambio estratégico con el apoyo de la Unión Europea, la AFD y Expertise France
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La resistencia antimicrobiana (RAM) se ha convertido en uno de los principales desafíos sanitarios en el continente americano. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), oficina regional de la Organización Mundial de la Salud, más de 90 000 muertes anuales en la región están relacionadas con infecciones resistentes, con un costo económico de varios miles de millones de dólares. En la República Dominicana, el problema es especialmente grave. El país concentra una excepcional densidad de flujos humanos (turismo, comercio, movilidades regionales), una producción agroalimentaria intensiva y una práctica muy difundida todavía de consumo de antibióticos sin ninguna regulación.
Ante esta situación, desde el 2022, las autoridades dominicanas emprendieron una profunda transformación de su estrategia de lucha contra la RAM. Esta dinámica se basa en el proyecto Resiliencia de los sistemas de salud y de protección social, financiado por la Unión Europea y la Agence française de développement (AFD), a través de la Caribbean Investment Facility (CIF) y puesto en marcha por Expertise France.
Este programa de 8 millones de euros combina modernización de la red de laboratorios, fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica con una perspectiva “Una Salud”, apoyo a la coordinación intersectorial según corresponde al Reglamento Sanitario Internacional (RSI), así como un trabajo exhaustivo sobre las políticas sociales con el fin de mejorar las capacidades de adaptación del país en situación de crisis.
Con motivo de la Semana Mundial de Concientización sobre el Uso de los Antimicrobianos (18–24 noviembre), esta orientación se hizo pública. La República Dominicana dio a conocer su ambiciosa campaña nacional en la que asume claramente su objetivo central: cambiar hábitos profundamente arraigados.
Un riesgo que se ha vuelto sistémico: porque la RAM es una emergencia nacional
En la República Dominicana, la resistencia a los antimicrobianos dista de ser un fenómeno aislado. Actualmente, afecta los fundamentos mismos de la práctica médica y pone bajo presión a sectores enteros del sistema de salud. Varios factores convergen y crean un ambiente particularmente propicio para la emergencia y difusión de bacterias resistentes:
- Una automedicación aún muy generalizada, con un frecuente recurso a consumir antibióticos sin receta a pesar de que la ley lo prohíbe;
- Prácticas de prescripción heterogéneas entre los sectores público y privado, que en ocasiones se alejan de las recomendaciones clínicas;
- Venta informal y circuitos de distribución sin control suficiente, que facilitan el acceso a antimicrobianos de calidad variable;
- Un uso veterinario riesgoso, en particular el uso de antibióticos como promotores de crecimiento en algunos sectores de la producción animal;
- la circulación de cepas resistentes en varios hospitales de referencia, en donde estos últimos años se han documentado incidentes nosocomiales
- una red de laboratorios aún frágil, que generan datos en ocasiones incompletos o que difícilmente se pueden armonizar
Para Eladio Pérez, viceministro de Salud Colectiva, el diagnóstico es claro: “La evolución de las bacterias es más rápida que la de nuestras prácticas. Sin una acción coordinada, los dejamos ganar terreno”. A partir de esta constatación, las autoridades emprendieron una reorientación ambiciosa de la estrategia nacional contra la RAM.
Una campaña nacional diseñada como una herramienta para cambiar hábitos
Para la Semana Mundial de Concientización sobre el Uso de los Antimicrobianos, el ministerio de Salud Pública, con el apoyo de Expertise France, lanzó una campaña nacional específicamente enfocada en corregir hábitos profundamente arraigados. Es la primera iniciativa de gran escala que el país dedica a la RAM. Fue creada con la idea de hacer accesible este tema y, de manera simultánea, dirigirse hacia el público en general, los médicos, las farmacias y el sector agropecuario, con mensajes adaptados a los tres ámbitos clave: la salud humana, la salud animal y el medio ambiente.
La identidad visual se basa en transformar los códigos de medicamentos: Sin-Recetina, Ineficax, Auto-Medicol, Malusomicina. Estos “falsos tratamientos” evocan los usos problemáticos y permiten exponer, y por lo tanto cuestionar, los hábitos que propician la resistencia. El objetivo consiste en acabar con la idea del antibiótico “automático” y recordar que la RAM es, ante todo, consecuencia de una acumulación de abusos comunes.
El mensaje principal, Usemos los antibióticos con responsabilidad, se apoya en tres puntos sencillos: no usar antibióticos para infecciones virales, evitar cualquier uso sin indicación profesional, y reconocer que la responsabilidad es colectiva -ciudadanos, cuidadores, veterinarios, instituciones.
La difusión se hace a partir de un mecanismo multicanales: anuncios en los centros de salud, medios de comunicación nacionales, redes sociales, material pedagógico para el sector agropecuario y recursos digitales accesibles por medio de códigos QR. Todo esto permite llegar de manera simultánea a los espacios de decisión, consumo y prescripción.
Además, la campaña llega en un momento estratégico: actualmente, el país cuenta con las capacidades técnicas y normativas necesarias para la aplicación concreta de esos mensajes. El reto no solo consiste en concientizar, sino también en lograr que los hábitos individuales converjan con las exigencias del sistema, condición indispensable para reducir la presión antibiótica y frenar la emergencia de las resistencias.
Un apoyo técnico integrado para reforzar de manera sostenible la respuesta nacional
Más allá de la campaña de concientización, el proyecto financiado por la Unión Europea, y puesto en marcha por Expertise France, fortalece a todo el sistema dominicano frente a la resistencia antimicrobiana. La acción abarca de manera simultánea a los laboratorios, la vigilancia, las competencias y la normativa, con el fin de consolidar toda la cadena que permite detectar, analizar y controlar las resistencias.
La primera piedra es la modernización de la red de laboratorios para proporcionar una base de datos microbiológicos confiables. Esta producción de resultados comparables y rápidamente explotables es indispensable para ayudar a las decisiones y reducir las zonas blancas en materia de diagnósticos.
De esta manera, estos datos contribuyen a una vigilancia ampliada, ahora alimentada por los sectores humano, animal y ambiental, y coordinada conforme al Reglamento sanitario Internacional. Esta interoperabilidad, que es nueva en el país, permite vigilar la emergencia de resistencias de manera más coherente y activar respuestas intersectoriales.
El mecanismo es más sólido gracias al fortalecimiento de las competencias. Las formaciones en epidemiología de campo, las capacidades de investigación y los estudios sobre optimización de las prescripciones hospitalarias mejoran la capacidad de las instituciones para interpretar las señales de alerta y ajustar sus prácticas.
La articulación de esas tres herramientas produce un verdadero efecto de estructura. La República Dominicana cuenta ahora con una base operativa coherente para anticipar las resistencias en lugar de sufrirlas. Esta convergencia progresiva de las capacidades técnicas, normativas e institucionales constituye actualmente el centro de la estrategia nacional contra la RAM.
Hacia una trayectoria sostenible: retos regionales y capacidad de anticipación
Al presentar la hoja de ruta del país, el viceministro Eladio Pérez resume con lucidez lo que representa este reto: “El uso inapropiado de los antibióticos hace más fuertes a las bacterias; pero si los utilizamos, sea a nivel humano o animal, únicamente cuando son realmente necesarios, frenaremos este avance y preservaremos la capacidad que tienen de salvar vidas en el futuro”.
La campaña nacional, las reformas emprendidas y el fortalecimiento de las capacidades técnicas y normativas forman ahora un conjunto coherente: reducir los usos inapropiados, mejorar la calidad del diagnóstico, estructurar la coordinación entre sectores y proteger la eficacia de los antimicrobianos a largo plazo. Todavía quedan algunos desafíos -venta sin receta, prácticas clínicas heterogéneas-, pero la trayectoria ya está claramente establecida. Con el apoyo de la cooperación europea y francesa, la República Dominicana está adoptando, gradualmente, un sistema capaz de anticipar las resistencias, a partir de un enfoque global de “Una Sola salud”, en lugar de sufrirlas.
Esta dinámica trasciende el contexto local. En un espacio caribeño que se caracteriza por una intensa movilidad, por sectores agroalimentarios interdependientes y cadenas de suministro farmacéutico transnacionales, los avances dominicanos también fortalecen la seguridad sanitaria regional. La RAM representa una prueba de resiliencia: coherencia institucional, calidad de diagnóstico, vigilancia integrada y normativa eficaz condicionan la capacidad de los países para gestionar las futuras crisis.
La República Dominicana comienza a disponer de estas herramientas.
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Publicado el 20 noviembre 2025